19 de julio de 2007

El Destino

Texto de Josealic:

DESTINO

He llegado a la conclusión de que el destino existe. Es complicado igual que un laberinto, sorprendente como un ocaso, y hasta impredecible lo mismo que un adolescente. Pero existir, existe. Lo malo es que unas veces juega a favor y otras en contra. Mira, para que tú y yo nos encontráramos fue necesario que ocurriesen millones y millones de cosas antes que nosotros. Después fue necesario que nosotros, sin ir más lejos, existiésemos y no sólo eso, sino que fuéramos como realmente somos y no de otra manera. Que desde que pisáramos esta tierra hiciésemos exactamente lo que hicimos y no otra cosa. Porque si en algún momento no hubiéramos hecho lo que hicimos, esa especie de efecto domino que nos ha llevado a encontrarnos, no hubiera sucedido y nos hubiera llevado por otros derroteros, por caminos distintos que seguramente no se hubieran cruzado. No es un juego esto que te digo. Chico encuentra chico y se enamoran. Vale, así de fácil. Pues no es verdad, no es así de fácil. La verdad es mucho más sublime. Es una verdad cósmica.

No te das cuenta que desde aquella fabulosa primera expresión, todo estaba predestinado a nuestro encuentro. Durante millones de años, la Tierra se fue haciendo en espera de que tú y yo nos encontráramos. Seguramente, los dinosaurios desaparecieron para dejarnos sitio los continentes se fueron separando para unirnos. Y cuando al fin aparecieron los primeros seres vivos, nos estaban anunciando tú y yo somos un milagro fabuloso. Una confabulación de todas las fuerzas del Universo que se atraen, se agitan, giran y se expanden. Sólo para que existamos. Y una vez admitida esa realidad, en un plan mucho más inmediato, las cosas que han tenido que ocurrir una vez que existíamos para que llegásemos a encontrarnos. Son cientos, miles de decisiones, casualidades, accidentes, los que se han sucedido hasta juntarnos a los dos en un momento determinado y en un metro cuadrado, frente a frente. En un solo metro cuadrado de esta Tierra vieja y enorme.


Piensa todo esto. No, no es ninguna broma sino la simple Historia y mírame después a los ojos. Si nada menos que el Big Bang tuvo que ocurrir para que llegásemos a este momento, ¿cómo me vas a negar un beso? Para decirlo sencillamente tienes casi la obligación sideral, cósmica de quererme un poco. Un poco. Tan poco que apenas te molestaría ni te darías cuenta. Es cierto que mi AMOR procede directamente del Big Bang. Pero tal vez por eso, yo mismo soy ya como una especie de agujero negro que engulle sus propios sentimientos y que se conforma con querer, y ya es una proeza. En todo caso, si no es mucha molestia, pido cuarto y mitad de amor correspondido. Incluso, mitad de cuarto. Después de tanta historia cósmica que te he contado, más que nada para ver si sonreías, me bajo de las estrellas y te extiendo la mano.

Te extiendo la mano para que sepas, como decía Benedetti, que puedes contar conmigo. No te la extiendo ni como un pobre ni, por supuesto, como un niño. Para que sepas que puedes contar conmigo, que si tú me dejas, también quisiera yo contar contigo. Pero, ¿contar exactamente qué? Ni idea. Ni idea. Te dejo un folio en blanco. Escribe tú lo que quieras. Siempre que lo que escribas se parezca mucho más a una declaracion de amor, que a un contrato.


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